martes, 18 de septiembre de 2012


Vuelta al Cole!
Mi primer día de consulta, tras las vacaciones mas largas que recuerde, cuatro semanas enteras una detrás de otra, ha superado todas mis “expectativas”.
Superados los titubeos iniciales con las claves de acceso, los procedimientos y los cambios, me enfrento a la larga lista de pacientes que llenan mi agenda. Ocupen todos los asientos, este vuelo va completo, como dijo la azafata por megafonía, en mi penúltimo avión.

La jornada arranca despacio y sin mas complicaciones pero enseguida  aparecen los primeros signos de que esta placidez es solo aparente.
D, un chico de 22 años, viene con su madre. La conozco así que le pido que deje narrar a su hijo el motivo de su consulta. El chico tarda unos segundos en reaccionar pues esta acostumbrado a que le resuelvan estas pesadas tareas de “explicarse”. Arranca de forma dubitativa y mezcla dolor de estomago con un ingreso hospitalario entregándome un informe. Leo que ha tenido una hemorragia digestiva y tras 24 le enviaron a casa con tratamiento pero que este no le mejora.
Pide la palabra la madre y suelta “tiene una depre de caballo”. La miro con asombro y continua: ´-desde hace meses ni sale de casa, ni de su habitación, no habla y no tiene ganas de nada. Miro al chico y ni se inmuta, ha tensado un poco sus gestos pero es evidente que lo que dice su madre es o se parece a la realidad.
Tras un interrogatorio muy incisivo, pues no tiene ganas de hablar, concluyo que desde que le despidieron del ultimo trabajo hace seis meses ha pasado su tiempo viendo la tele, durmiendo mucho, jugando en el ordenado y comunicándose con su novia, con la que no sale casi nada porque no tienen dinero a través de la red(¡!!!). Desde hace quince días ha salido un par de horas un día.
Me ahorro la pregunta de que hacer y la respuesta con propuesta de abordaje y tratamiento que en los seis minutos asignados y mas del triple dedicados me saque de la chistera. Continuara, espero!

 Tras recibir a MD, que ya en cuando la llamo me muestra que esta hecha polvo, sin ser capaz de darle una respuesta sobre que hacer con su marido que esta hundido entre la enfermedad y la búsqueda de una renta y de su hija sordomuda de 30 años y que esta cada día mas irritable, me llaman de recepción diciéndome que sube una cita sin hora.

Siempre les hago esperar un poco porque abusan de esta treta para no esperar y paso otro paciente. Cuando sale y antes de que entre M, un musulmán diabético que ha sido visto por todos los especialistas de mi área y que ya estaba entrando en la consulta, hago pasar la cita sin hora.

Entran dos mujeres llorando y una de ellas entre sollozos incontenibles me suelta “han matado a mi hija de 14 años”. La acompañante añade “la ha atropellado un carro”. Su madre, con la que viven sus tres hijos, la ha llamado destrozada para contarle lo que ayer por la tarde había ocurrido.

Por mi cabeza pasan en segundos ráfagas de dolor, llanto, compasión, comprensión,..Me levanto le cojo de la mano y mientras llora le acaricio su cabello. Esta cuidando una anciana, necesita mantener el trabajo, ya esta asegurada desde la nueva ley de empleadas de hogar y la hija de la señora a la que cuida le ha dado permiso hasta las 8,30. Pero no puede ir a despedir a su hija ni dejar de trabajar. Valium y a la calle! Le hago la baja en contra de su miedo y le digo que continúe trabajando y viviendo si quiere en la misma casa pero trate de estar con su familia y amistades y que la veré en una semana y que vuelva si me necesita o puedo hacer algo mas.

V tiene 79 años. Me ha pedido que la atienda al final porque se encuentra mal. No he podido salir de la consulta ni un minuto y llevo casi cinco horas. Son casi las 8, entra en mi consulta y tras decirme que le duele la cabeza, se pone a llorar desconsolada! Si quiere le cuento por encima me dice, y se contesta pero no es mejor que no. Continúa llorando y empieza una narración que dura más de diez minutos.

Es el pasaje de los horrores. Hace dos años tuvo a las nietas y unos días después de que se fueran, su hijo mayor llamo hecho un basilisco porque su marido había intentado abusar de nieta chinita y están llevándola al psicólogo. Lo que tras este primer disparo sale aun aumenta la tormenta. Marino con campañas de 7 meses fuera de casa durante toda su vida. (Cuando volvió, dice, ya no le necesitaba, había criado sola a nuestros cuatro hijos) Los hermanos dicen que también intento abusar de la hija pequeña pero esta se niega a hablar.
Ella esta desesperada ha hablado con psiquiatras, con curas, solo sale de casa para ir a misa. “ Esto va a acabar con mi vida”. “Mi marido se ha vuelto muy bruto y me maltrata aunque yo también tengo un carácter difícil, no se que va a ser de mi”

 continuara

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